domingo, 13 de abril de 2014

¿Parlamentarios aumentan 245% sus remuneraciones en los últimos 13 años, los trabajadores 42 % ?

 Proyecto de ley de Jackson y Boric rebaja a la mitad sus ingresos
En contraste, el sueldo mínimo, que es aprobado en el Congreso por los honorables, ha crecido apenas 42% desde el año 2003. Hoy la dieta parlamentaria asciende a más de 8 millones de pesos, versus los 210 mil pesos que obtienen los trabajadores que ganan menos en Chile. El 2002 la dieta parlamentaria ascendía a casi 2 millones y medio de pesos. Ese mismo año el sueldo mínimo llegaba a poco más de $145 mil pesos.
Trece años después, el sueldo mínimo ha aumentado 42%, por lo que hoy los trabajadores que obtienen esta remuneración deben llegar a fin de mes con menos de 210 mil pesos. La ruta de los sueldos parlamentarios ha sido mucho más exitosa: en el mismo período los honorables han visto subir sus dietas 245%, alcanzando en 2014 casi 8 millones y medio de pesos. Estos datos se obtienen al analizar las cifras –que están en bruto– y que forman parte de las estadísticas expuestas en el proyecto de ley de límite ético a la dieta parlamentaria impulsado por los diputados independientes Giorgio Jackson y Gabriel Boric, que busca que ésta no pueda exceder el equivalente a veinte veces el ingreso mínimo mensual.
Según esta información, el mayor salto de las remuneraciones parlamentarias se dio del 2002 al 2003, luego del escándalo del MOP GATE, que redundó en una reforma de la estructura de los sueldos del aparato público en general, que permitió que de los $2.447.017 de dieta se pasara a $ 6.334.099.
Los $ 8.454.379 que obtienen hoy diputados y senadores equivale 40,5 veces al salario mínimo. Sin embargo, la idea de rebajar esta cifra a la mitad no ha caído muy bien en el Congreso, donde se han oído voces transversales rechazando la idea y descalificando a sus gestores, que argumentan que en el servicio público “no podemos avalar desigualdades tan grandes entre sueldos. Debemos poner un límite ético”.
En Chile los sueldos parlamentarios son unos de los más suculentos en Latinoamérica, superando ampliamente a sus colegas argentinos ($2.500.000), bolivianos ($1.300.000) y paraguayos ($4.000.000), según consigna La Segunda. Lo cierto es que, según la propuesta de Boris y Jackson, “en una comparación a nivel de la OCDE, comparando el salario medio de la población con la dieta parlamentaria, se deja a Chile en una muy mala posición. En España la dieta equivale a sólo 1,25 veces el salario medio; en Italia, que tiene los peores índices de Europa, éste equivale a 5 veces la media. En la actualidad en Chile la dieta parlamentaria es 17 veces el salario anual promedio”, que se estimó en $430.919 para el año 2010, de acuerdo a la Nueva Encuesta Suplementaria de ingresos entregada en diciembre de 2013. Para el economista de la Fundación Sol, Gonzalo Durán, esta iniciativa “apunta en la dirección correcta por dos motivos. Primero, el salario básico de los parlamentarios es de los más altos del mundo; y segundo, pone el tema del bajo valor del trabajo en la discusión pública. Respecto al primero, si consideramos el salario básico de los parlamentarios en relación al PIB per cápita, en Chile es 12 veces. En 2013, en Estados Unidos, Japón, Australia, Canadá, Reino Unido, Nueva Zelanda, Israel, Arabia Saudita, está entre 4 y 3 veces. En Noruega, Francia, Suecia, menos de 2. Respecto a lo segundo, Chile requiere debatir frontalmente el tema del bajo valor del trabajo, no existe otro país con el nivel de ingresos que tiene Chile, donde los salarios estén tan deprimidos. Chile requiere de un plan integral para enfrentar el problema de la desigualdad, no sólo tributos, sino uno que ponga el conflicto capital-trabajo en el centro de la discusión”. Al respecto, el académico de la Facultad de Humanidades de la USACH, Jaime Retamal, señala que “que el escándalo que se ha generado de parte de los diputados los deshonra, no sólo porque han reaccionado corporativamente tal cual como se defienden los grandes empresarios por la Reforma Tributaria, sino porque además harían bien en comenzar por hacer ese gesto de disminución de sus vergonzosos sueldos, en vistas a usar esos recursos en fundaciones de ayuda directa a muchos ciudadanos de todas las edades que lo necesitan con más urgencia que ellos. Digo que es un gesto de comienzo, porque los otros gestos son relativos a, primero, procurar una mejora sustancial y más que simplemente ética, del sueldo mínimo; segundo, legislar para que los derechos sociales de salud, educación y vivienda sean plenamente garantizados por un Estado activo y no meramente subsidiario; y, tercero, procurar educar a las nuevas generaciones que los ven día a día y que necesitan de ellos un buen ejemplo de ciudadanía política.” Gonzalo Durán explica que “Chile tiene un grave problema de atraso salarial, que se expresa en que la mitad de los trabajadores ganan menos de $263.000 (líquidos) y tienen que vivir altamente endeudados. Estos datos, oficiales, publicados en diciembre de 2013 y prácticamente invisibilizados, confirman el bajo valor del trabajo existente en Chile. ¿Por qué es bajo el valor del trabajo? Chile ha cuadruplicado su PIB per cápita en los últimos 20 años, pero eso no se ve reflejado en la situación de los trabajadores. En igual período los aumentos en productividad laboral han cuadruplicado los incrementos en ingresos reales, los salarios se mueven en un ritmo muy distinto (mucho menor), siguiendo una lógica similar a la expresada por el intelectual David Harvey, una lógica de ‘Acumulación por Desposesión’, algo especialmente válido en el contexto chileno, donde los trabajadores carecen de poder”.
EL PROYECTO
El proyecto de Jackson y Boric, ingresado esta semana al Congreso, busca eliminar la fijación constitucional de la dieta parlamentaria, que –según señala el texto– “no es el mecanismo que ocupan otros países para regularla”. “Chile es el único de los países estudiados que regula esta materia en la Constitución. Así, el actual Artículo 62 de la Carta Fundamental, señala que diputados y senadores percibirán como única renta una dieta equivalente a la remuneración de un ministro de Estado, incluidas todas las asignaciones que a éstos correspondan”. La propuesta argumenta que “la regulación de la remuneración de un solo cargo público en la Constitución (ni la Presidenta, ni los ministros, ni los jueces, ni ningún otro servidor público lo tiene) genera una especie de estamento diferenciado, lo que es contrario al principio de igualdad en la ley”. Además, el texto aclara que lo que se pretende es disminuir la dieta y no las asignaciones parlamentarias, “que por su definición contribuyen al perfeccionamiento de nuestra legislación”. En ese ámbito, “es necesario mejorar los controles, hacer transparente la totalidad de los gastos asociados al ejercicio del cargo de diputados y senadores y controlar la contratación de personas relacionadas”.  C.Urquieta CH.    E.M

Un dato al margen de la Anexpp iquique, en Venezuela las remuneraciones de los parlamentarios son cinco veces el sueldo minimo de un trabajador.