Damos a conocer y apoyamos un interesante
artículo, del diputado Hugo Gutiérrez sobre el nuevo intendente de Tarapacá, el
cual nos deja una gran duda sobre el comportamiento y acciones de esta persona
en el sistema público. Creemos que no le fueron entregados e informados los
antecedentes a nuestra Presidenta y asesores sobre estas situaciones. En
nuestra región tenemos personas en los partidos políticos e independiente
que se encuentran capacitadas para ser
designadas y asumir este alto cargo.
La probidad
es primero
La decisión de nombrar a Mitchel Cartes como intendente de Tarapacá, fue un error. Pero aún se está a tiempo para corregirlo. Siempre en la designación de un puesto tan relevante, habrá quienes estén de acuerdo y quienes no, por las más diversas como legítimas razones. |
No es posible que la máxima autoridad del
país, encargada de este tipo de nombramientos, deje a todo el mundo contento, y
no esperamos eso. Sí esperamos que cualquier designación de este tipo, cumpla
con estándares mínimos, siendo la probidad un aspecto esencial. Podemos
discrepar en cuanto a enfoques políticos, a evaluación de la experiencia y
capacidades de un candidato, pero sobre lo que no es posible tener dobles
lecturas, es la exigencia de que cualquiera que quiera manejar recursos y
capacidades fiscales, ostente una estricta observancia de la ética pública. Ésa
es la primera línea que separa a quienes están aptos para el cargo y quiénes
no. El problema es que Mitchel Cartes tiene aún mucho que aclarar sobre su comportamiento
en el aparato público. Con dos sumarios en curso, donde está en juego el
posible mal uso de cuantiosos recursos públicos de la Dirección de Vialidad
regional, la nominación de Cartes se vuelve inviable: en primer término por un
problema de procedimiento, ya que pondríamos a un "acusado", en la
condición de ser su propio "juez"; pero más importante aún, estamos
quebrando la confianza que los ciudadanos han depositado en nosotros. El
proyecto de Nueva Mayoría en Tarapacá es portador de una promesa: haremos las
cosas distintas y mejor. Nos comprometimos no sólo con un proyecto
transformador, nos comprometimos también con una nueva práctica política,
alejada de la corrupción, el nepotismo y el clientelismo, que fue sello de
anteriores administraciones y que tanto daño han hecho en la región. La
ciudadanía ha repudiado ese comportamiento, castigando en las urnas a quienes
aparecen como responsables. No es aceptable que una persona de probidad
cuestionada, acceda al principal cargo ejecutivo en la región, saltándose el
escrutinio ciudadano y eludiendo a los organismos fiscalizadores. Como abogado,
entiendo y respeto el principio de inocencia. Ciertamente es posible que esta
persona, de quien nunca antes había oído hablar, resulte absuelta de los cargos
que se le imputan. Es de esperarse. Pero mientras no exista claridad sobre las
graves acusaciones que pesan en su contra, no está en condiciones éticas, ni
políticas, de encabezar la Intendencia. Lo cierto es que si no hubiera
renunciado sorpresivamente a Vialidad cuando comenzaron las sospechas sobre su
accionar, enfrentando así la investigación sumaria; si hubiera dejado -como
exige la normativa vigente- el Libro de Obras, donde está el registro de todo
lo obrado en su gestión, éste asunto podría haberse resuelto mucho antes, pero
no lo hizo. Su comportamiento, lejos de tranquilizar, pone un manto de dudas
sobre sus reales intenciones.No creo que la futura presidenta Bachelet haya
conocido estos antecedentes a la hora de designar a Cartes, no sería coherente
con las bases de su proyecto transformador. El ambiente de
"secretismo" con que se manejó esta designación, dónde sólo un
reducido grupo de personas tiene acceso a quien toma las decisiones, facilita
la comisión de este tipo de "errores no forzados". Lo facilita, en
primer lugar, porque no es posible evitar que algunas de esas personas con
acceso a áreas restringidas de la política, concurra con un interés político
propio, más que vinculados al proyecto general; y lo facilita, en segundo
lugar, porque impide que haya luz sobre el proceso, que surjan más
antecedentes, que haya un necesario debate ciudadano. Considerando que la
apuesta es lograr la elección democrática de todas las autoridades regionales,
creo que es la transparencia el mejor de los caminos. Pero eso es ya otra
historia. En la región existen personas capaces, en términos políticos y
técnicos, para encabezar el gobierno regional, que no tienen como lastre dudas
acerca de su integridad. Quiero dejar en claro que mi rechazo a esta
nominación, no responde a la militancia de esta persona. Creo que hay buenos
militantes comunistas que cumplen a cabalidad los requisitos para la
Intendencia, pero también lo hay en el mundo independiente, en los partidos de
la ex Concertación, incluso en el propio Partido Socialista regional, casa del
actual nominado. Mi inquietud no responde a intereses corporativos partidarios,
sino al mejor interés de los pueblos de Tarapacá. No veo la razón de
transformar un error de evaluación, en una situación potencialmente catastrófica
para la región. Lo primero de toda autoridad, sobre todo cuando no ha sido
electa, es asumir su responsabilidad con un mínimo de legitimidad social y éste
no es el caso. La presidenta electa, junto a su equipo, deberían tomar en
consideración éstos antecedentes y reevaluar su decisión, aún están a tiempo de
hacerlo.
Hugo Gutiérrez Gálvez, Diputado de la
República por la Región de Tarapacá.